jueves, 11 de junio de 2009

Conflictos internos en la Concertación

Cuando se derrotó la dictadura, que durante 17 años el ex general Augusto Pinochet Ugarte, en el año 1988, con el triunfo de la campaña del NO, la Concertación por los partidos democráticos y los nacientes personajes (ahora actores anquilosados en el poder) que volvieron del exilio para reconstruir la patria, dijeron a coro “Chile, la alegría ya viene”, que fue la consigna con el nuevo Gobierno que se deseaba instaurar.

Ya pasados 20 años de ese hito histórico, y muy importante para la democracia del país, muchos se preguntan si la alegría algún día llegó a esta nación. No es difícil percibir en diversos sectores sociales, políticos, empresariales, gremiales, académicos y todos quienes conforman el Estado, el inmenso inconformismo que existe en la actualidad, frente a hechos irreversibles de corrupción, sobresueldos, coimas, finiquitos millonarios a funcionarios públicos y una larga lista indesmentible de situaciones que han afectado a los cuatro gobiernos de concertación ya vividos.

Por una parte, la derecha de Chile, dice que hay que darles una oportunidad de gobierno, que ellos traen el cambio tan anhelado por los patriotas, que son ellos quienes gobernarán para el pueblo y son quienes blanquearán todas las malas acciones de los gobiernos concertacionistas. Es entendible, en la medida que ellos desean tomar el mando de la Moneda, inclusive negando su pasado en el gobierno militar y renegando de sus raíces fascistas.

No empero, en todas las familias se cuecen habas, como reza el dicho popular. Esto se traduce en el propio quiebre de los partidos de concertación, donde ya no se entiende quién es quién en la escala política. Unos renuncian a sus partidos políticos por encontrarlos inconsecuentes, los llamados “díscolos”, y otros simplemente se cruzan a la vereda de enfrente apoyando a los candidatos de derecha, como Fernando Flores, quien fuera ministro del ex Presidente Socialista Salvador Allende.

Quien encarna este juego sucio de la política –como dirían algunos- es la figura de Marco Enríquez-Ominami, diputado díscolo de la Concertación, quien lleva a cuesta una historia revolucionaria, de exilio político y convicciones socialistas, de esas que profesaba Carlos Marx y no del “socialismo renovado” y hasta burgués que se vive hoy.

Es él quien figura remeciendo todos los sectores políticos al querer asegurar un puesto en la carrera presidencial, no sin antes reunir 36 mil firmas para inscribir su candidatura oficialmente en el Tribunal de Elecciones. Es la presencia de este joven actor que tiene de cabeza a la concertación -y a la derecha- sobre todo al candidato oficialista Eduardo Frei, quien desea repetir la nueva opción de ser presidente de la república.

Lo acusan de traidor a Marco. De no tener experiencia, de que es muy joven. Son las típicas descalificaciones (suaves por ahora, ya veremos cuando oficialice su candidatura, como cambiará el calibre de los adjetivos calificativos).

Enriquez-Ominami representa el descontento actual con la mediación política de los gobiernos “del pueblo”. Cientos de personas se ven reflejados con él y en él, al apoyarlo entregando firmas de aliento, en él se refleja inadmisiblemente el quiebre interno de los partidos del arcoiris y es quien ha saltado a la palestra al decir no más de lo mismo.

El desgaste interno se nota, se está escapando de las manos de los integrantes de éstos partidos y se está desmoronando los cimientos que alguna vez hicieron que este país cambiara del gris al color.

Algunos apuestan a que un gobierno de derecha cambiará las condiciones actuales y otros confían en que Marco entregue nuevos bríos a una concertación cada vez más alicaída e inestable.

El gobierno actual presta todo su apoyo al candidato oficialista, y por ende, le resta todo respaldo a la candidatura de Sebastián Piñera. Sin embargo, no saben como frenar la irrupción del diputado díscolo que quiere cambiar la realidad política del país, sumando cada vez más jóvenes interesados en él (suma que ya se quisieran los candidatos oficiales, que aunque integren jóvenes a sus filas, todos sabemos que están demasiados desgastados en su accionar y sus discursos).

Además, las encuestas realizadas por diversos actores, entregan resultados cada vez más favorables para Marco, y es seguro que tiene de cabeza al segundo piso de la Moneda, elaborando estrategias distractivas y dirigidas como un misil para sacarlo de carrera y asegurarse cuatro años más de gobierno, pues siguen absorbiendo y continuarán haciéndolo en un eventual quinto período.

Como dirían los políticos de concertación a Marco: “no muerdas la mano que te da de comer”, y como respondería el diputado díscolo: “seamos realistas exijamos lo imposible”. Pues esos son los nuevos aires que llegarán, según quienes apoyan a Enríquez-Ominami, con sus propuestas y un gobierno renovado.

El corolario del desgaste de la concertación se producirá mañana, cuando Marco renuncie formalmente al Partido Socialista ante el Servicio Electoral. Tiene plazo hasta el 12 de julio para inscribir su candidatura a la Moneda como independiente, sin embargo, las palabras de Camilo Escalona (calificado por algunos como el terror de ese partido y el responsable de los quiebres internos) precipitaron la decisión de EO, quien aprovechará de leer una carta con críticas a las cúpulas de la Concertación.

Un capítulo más dentro de la teleserie criolla política cada vez más desintegrada.

miércoles, 3 de junio de 2009

Inclusión de Cuba a la OEA (03,06,09)

MEDIOS NACIONALES

 Realidad real:

Los  medios nacionales destacan la relevancia de la decisión que adoptó la OEA al aceptar a Cuba (economía central planificada) como parte de los países que componen este organismo.

 Realidad mediática:

Destacan la opinión del presidente  de Venezuela, Hugo Chávez, al aducir que fue una “gran victoria” en desmedro de Estados Unidos, por las políticas de embargo que éste último  ha implantado a la isla desde años.  Analizándolo desde otra perspectiva, una derrota que ALBA sostuvo contra el país norteamericano.

 Medios Oficiales:

La cancillería chilena destaca que “es un momento verdaderamente histórico para la OEA”, según palabras del Canciller Mariano Fernández, en carta dirigida a la Presidenta Bachelet. Asimismo, remarca que Chile no aprobó la sanción aplicada a Cuba en 1962, enfatizando el consenso alcanzado hoy 3 de junio.

Además, realza la importancia que el Secretario General de ese organismo esté a la cabeza de un chileno, “quien prestó una contribución fundamental a la creación de este consenso”.

** lo anterior significa el apoyo total de Chile a un país con un régimen comunista, con una dictadura que lleva 50 años y un sistema de políticas públicas cerrado al mundo.

Una postura que fue muy criticada en febrero pasado cuando la presidenta visitó la Isla en el marco de la feria del libro de La Habana, donde inclusive, se vetaron autores chilenos por haber hablado en contra del régimen verde olivo de Castro.

 Línea Editorial

 La Nación.cl  el medio más adherido al gobierno (on line), este sólo publica la carta que el canciller leyera en ocasión de este hito.

 Cooperativa.cl  destaca, además, la postura de Estados Unidos, que se condice plenamente con la postura que el presidente Obama planteara en su programa de gobierno,  que es la apertura con Cuba –progresivamente- en temas que conciernen a uno y otro, donde muchos cubanos pusieron sus esperanzas en Obama al votar por él, en contraposición con las posturas del anterior presidente Bus.

 De esta manera, fortalece la nueva postura de Estados Unidos frente a la isla.  No empero, Chávez lo plantea como una derrota hacia ellos.  Aún así, las declaraciones oficiales del país del norte fueron “buscar construir una relación con nuestros vecinos y amigos basada en el diálogo  y la colaboración”.  Palabras que vienen a ratificar la intención del presidente de los Estados Unidos de retomar relaciones diplomáticas bilaterales.

 La Tercera.cl  coincide en sólo publicar la resolución adoptada por la OEA y publica la versión oficial del gobierno.

Sin embargo, en la sección de opiniones, existe un mediano consenso al comentar que no se puede avalar un país comunista, que constantemente vulnera los derechos humanos y que posee una dictadura de hace 50 años.  El planteamiento mayoritario es porqué Chile apoya la moción de la OEA, al haber vivido una dictadura militar y tener conciencia de lo que ello significa.  Se observa que no se debe incorporar a una Latinoamérica esencialmente democrática, un país que permanece bloqueado al mundo con una sistemática violación de los derechos fundamentales.

 MEDIOS INTERNACIONALES

 La Nación.com.ar destaca las palabras de la presidenta argentina al afirmar que "Hoy es un día histórico, con consenso y aclamación se dejó sin efecto la sanción que tenía la hermana república de Cuba". También afirmó que "el levantamiento de la sanción contribuye a un nuevo mundo".

 El pais.es  además de replicar lo que todos los medios anteriores mencionan, tienen declaraciones del actor más importante de la historia, Fidel Castro, líder de la revolución, quien dice que éste reiteró su indiferencia a pertenecer a la OEA y denunció que la organización ha sido desde su creación "cómplice de todos los crímenes contra Cuba", Según Castro, su país "luchó por los demás pueblos hermanos de este continente" al resistir "las agresiones del imperio". "La totalidad de los países de América Latina fueron víctimas de las intervenciones y agresiones políticas y económicas. No hay uno solo que pueda negarlo", afirmó en un artículo publicado en el diario Granma.

 ** Me parece muy interesante plantear la postura de Castro, quien es la principal figura opinante en este sentido.  Es él quien personifica su sentimiento de aislamiento que Estados Unidos ha llevado a cabo con Cuba, no excluyendo a ningún país latinoamericano de sus barbaries con el continente indígena.

Más allá de lo que opinen el resto de los países y cómo lo planteen los medios, lo trascendental de la decisión de la OEA no es la inclusión de la isla a este organismo, si no,  la decisión de Estados Unidos de quitarle el embargo a los últimos.

 La pregunta es: ¿qué ganará Cuba con la inclusión?  ¿podrán cambiar las condiciones económicas, sociales y políticas de ese país? ¿qué obtendrá la Organización de Estados Americanos  al hacerlo partícipe de las decisiones latinoamericanas? ¿qué pasará con Estados Unidos al compartir instancias y mesas de diálogo con un país que es diametralmente opuesto a sus políticas de toda índole?  ¿se refuerza el nuevo socialismo que países como Bolivia y Venezuela están instaurando en el continente?

 Lo trascendental no es la decisión adoptada de incluir a la nación cubana en la OEA, lo importante viene después, al darle poder a la opinión de la isla, puesto que pueden reforzar algo que, en general, ni Estados Unidos ni América desea.  No se puede ser amigo del enemigo, aunque como reza el dicho “es mejor amigarse con el enemigo”, de esta manera se tiene más controlado y se sabrá lo que está pensando para actuar en defensa, con inteligencia, astucia y conveniencia.